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miércoles, 13 de febrero de 2013

Un torneo con más urgencias que ambiciones

La que viene será la semana previa al inicio del Torneo Final, y la mayoría de los equipos ya tiene prácticamente definidos sus respectivos planteles. Pocas han sido las incorporaciones y tampoco muy determinantes las bajas en cada uno de ellos. Pocos han logrado reforzar su ataque con jugadores de categoría, en los dos únicos cupos posibles. Uno fue Lanús, que apostó la camiseta de centrodelantero a Ismael Blanco, con más antecedentes que presente, y al Pochi Chávez, una alternativa auspiciosa como acompañante de ataque. Guillermo Barros Schelloto seguira teniendo como baluarte ofensivo por la izquierda al morocho oriental,  pero le piensa cambiar los guitarristas. El Pochi tiene la oportunidad de su carrera para consolidar todo su potencial, que no es poco. Viene con la experiencia obtenida en un equipo grande a la sombra de Riquelme, nada menos. En Lanús encontrará también mucho orden y  grandeza, pero su horizonte estará más despejado. Ambos refuerzos dependerán de si mismos, porque seguramente arrancan siendo titulares.

Guillermo tendrá la tarea de afianzar una nueva delantera.
Varios de los mejores equipos argentinos tendrán doble competencia. Es sabido que para contarlos entre los candidatos del Final tendrán que quedar muy pronto fuera de la discusión, aunque normalmente todos agotan sus chances como mínimo en la segunda fase de la Copa, por lo tanto  tendrán que disputar al menos seis partidos y afrontar varios viajes: Se trata de Boca, Vélez, Newell’s, Arsenal y Tigre. Y a simple vista, salvo los dos primeros, los demás tienen planteles demasiado reducidos para afrontar tantos compromisos en un semestre.

Por lo que se vio en el verano tanto Boca como River se presentan como candidatos naturales a animar el Torneo Final. River ganó el primer superclásico y dejó una buena impresión, en un partido jugado a todo o nada y con el debut de dos técnicos grandes que vuelven para categorizar el Torneo. Ramón Díaz viene de algunos fracasos y necesita de un buen arranque para tomar confianza. Cuenta con el uruguayo Mora en muy buen momento -pinta para ser figura- y espera por lo que puedan aportar Trezeguet, Mauro Díaz y Funes Mori, aunque hasta ahora lo mejor fue lo de Poncio, Carlos Sánchez y el zurdo Rojas. Desde lo físico y lo mental el equipo parece estar encaminado, pese a la derrota de anoche por penales en Mendoza,  en la revancha ante un Boca conformado con mayoría de suplentes.

Carlos Bianchi tiene a Silva, a Viatri y a Blandi para alternar en el centro del ataque, y no contento con las buenas actuaciones del Laucha Acosta, Boca decide apostar a ganador con la contratación del Burrito Martínez  -que viene de no jugar muy seguido pero que debutó ante Racing con dos goles-  pagando una cifra que no es ni común ni aconsejable en este momento de nuestro fútbol, en el que  las ventas brillan por su ausencia, y las pocas que hay, por lo general son a mercados nuevos y no del todo confiables como el ruso, los países del este europeo y algunos de Asia, donde a los jugadores les cuesta más la adaptación, y por eso son más los que vuelven que los que se van. Para acompañar la dupla de ataque, Bianchi ya no tendrá a Riquelme y tampoco a Chávez, por eso va a apostar al juvenil Leandro Paredes, de 18 años, que todavía no terminó de formarse. Por su parte, Racing perdió a su principal carta de desequilibrio, el pibe Centurión, y hasta la fecha no ha podido reforzarse. Hauche parece enchufado, pero depender de la gestación de Camoranesi no es aconsejable, es muy “faltador” y no está para los 90 minutos.

Vélez, Newell’s y Lanús tienen que ratificar lo exhibido en el último torneo, como también Belgrano y Colón. El sabalero tiene jugadores de calidad e hizo una sola incorporación, aunque muy interesante: La repatriación del ex defensor granate  Mauricio Romero. Si el Pampa se recuperó bien de la grave lesión sufrida y mantiene aunque sea en parte su nivel futbolístico, puede aportar el temple y el espíritu ganador que siempre supo tener y que tanto le falta al equipo santafesino. Lo de Belgrano es más difícil, con orden defensivo y juego de contra es complicado pensar en grande.

La perfomance del Barcelona de España, entre otras cosas extraordinarias que viene llevando a cabo, está señalando un camino que tiende a la multiplicación ofensiva con categoría individual y funcionamiento colectivo. Con tres volantes de recuperación y uno que se desdoble en ataque, ya como enganche u organizador, tanto como por afuera, parece que la tendencia de los que buscan la victoria es apuntar con decisión al arco de enfrente, lo que obliga a ocupar campo rival y acortar todas las líneas.

El equipo de Gareca destinó sus recursos a mantener el plantel campeón, no tuvo incorporaciones ni bajas, qunque Cabral sufrió la rotura de ligamentos cruzados tan temida. Lanús, además de las dos llegadas señaladas más arriba, cuenta con un gran arquero y una defensa que sale de memoria. Pero vendió a Fritzler; muchas de sus chances tendrán que ver con que Guillermo pueda reemplazarlo convenientemente,  que Pizarro siga creciendo en la doble función por derecha, y que Ayala pueda seguir aprovechando su pegada excepcional, tanto en movimiento como con pelota detenida. Lo demás, dependerá de la vigencia de Mario Regueiro, mas lo que venga en las valijas del Pochi y de Blanco y la suerte de los que van a esperar su oportunidad, como Romero, Leandro Díaz y  Junior Benítez.

El resto de los equipos tiene por delante un desafío complicado y prioritario: Mantener la categoría. Entre ellos están Independiente y San Lorenzo, también Unión, Quilmes, San Martín y Rafaela, todos se jugarán la vida en cada partido, e incluso Godoy Cruz, Argentinos, Newell’s, All Boys y Tigre no pueden descuidarse. Cuando tengan un punto casi asegurado, dudarán mucho en arriesgarlo por intentar sumar los tres. En la búsqueda de candidatos para alzarse con el primer Torneo Final, que arranca el segundo fin de semana de febrero, al menos antes de empezar a rodar la pelota se insinúa que de no mediar ninguna sorpresa Lanús, Ríver, Vélez y Boca, estos dos si les va mal en la Copa, son los que tienen las credenciales con mayor respaldo.

Marcelo Calvente
@calvente

Canals: "Hoy no soy optimista"


El representante de Mauricio Pereyra avisó que, pese al acuerdo entre Lanús y el Krasnodar de Rusia, aún no está definida la venta del volante uruguayo. "Quieren poner cláusulas que son ilógicas", argumentó el apoderado del jugador, que continúa entrenándose con el plantel a la espera de una resolución.

La novela que protagonizan Mauricio Pereyra, Lanus, el Krasnodar y el representante del jugador, Ricardo Canals, escribió hoy un nuevo capítulo, y hubo sorpresas. La negociación se había encaminado por la mañana, ya que los directivos del conjunto europeo habían aceptado el plan de cobro requerido por sus pares del Granate Daniel Fux y Luis María Chebel (ya se encuentran de regreso a la Argentina). Sin embargo, el cónclave entre Canals y los popes rusos no fue positiva y la transferencia del volante uruguayo quedó pendiendo de un hilo. Desde Sevilla, donde se realizaron las reuniones, el apoderado del futbolista le confió a Corazón Granate que “hoy por hoy no soy optimista porque hay clausulas que quieren poner ellos que son ilógicas. Si me aseguran que Mauricio va a estar bien con su familia, tranquilo y no hay cláusulas raras, se hará. De lo contrario, no. El tiene solo 22 años y no está desesperado por irse afuera, ni será su última oportunidad. Si estuviera en el final de su carera, la historia seria diferente. Yo fui jugador y no le puedo hacer firmar un contrato y que a los 15 días se quiera volver. Yo tengo buena voluntad, viajé (ahora está en Madrid) y me voy a quedar un día más en España. Ellos quedaron en contactarse conmigo, pero por lo que hablamos hoy lo veo difícil”.

Mientras, Pereyra continúa en el país y mañana se entrenará en el Polideportivo Lorenzo D'Angelo junto con sus compañeros, a la espera del choque del lunes frente a Colón de Santa Fe, en La Fortaleza. ¿Será titular o ni siquiera irá al banco? ¿Continuará en Lanús?


Hernán Carnero
@hernancarnero

Con la sangre en el ojo


Terminada la etapa de los preparativos, nada cambió demasiado en la mayoría de los clubes respecto de la semana previa. Pocas incorporaciones, varios pensando en la Copa, Lanús y River, tal vez Colón, un poco más difícilmente Racing serán los protagonistas principales del Torneo Final, teniendo en cuenta que Boca, Vélez y Newell’s tendrán que afrontar la doble competencia. Sin embargo, Lanús tiene una espina clavada con Vélez, el único de los grandes al que aún no le pudo asestar una victoria histórica, una victoria de esas que duelen de verdad. Por el contrario, las dos más grandes oportunidades de Lanús de sumar el segundo título a nivel local, en 2009 con Zubeldía en el banco de suplentes, y en el último torneo, con el debut de Guillermo Barros Schelloto como entrenador, Lanús estuvo a una circunstancia de ganar el campeonato, ninguna de las dos se dio, y en ambas oportunidades quedó marginado antes de la fecha final, dejando la sensación de que no estuvo tan cerca como realmente estuvo.

Pizarro es uno de los jugadores que está para dar el salto a Europa.
Sólo bastaba que aquel penal de Faccioli no hubiera ocurrido para consagrarse campeón del Clausura 2009 en la última fecha; y que en el torneo pasado Lanús le hubiera convertido a Estudiantes el gol que largamente mereció, en tanto a la misma hora All Boys le hubiese marcado a Vélez el gol que también holgadamente mereció, si eso ocurría como debió ocurrir, al Grana no lo alcanzaba nadie y era el Campeón del Torneo Inicial. Venía  de alcanzarlo en la punta con siete victorias consecutivas, promediando el segundo tiempo estuvo a un pasito de sacar una ventaja de tres puntos a favor, que finalmente terminó siendo dos en contra y marginándolo de la pelea. Siempre Vélez, justamente la institución que debe copiar en el aspecto organizativo. Las demás, con los dos grandes a la cabeza, son conventillos con los pisos agrietados, y en cualquier momento y por cualquier circunstancia adversa se vienen a pique como el Albergue Warnes.

Últimamente, ante Vélez la balanza de la justicia fue esquiva con la bandeja granate. A Vélez, cuando le hizo falta, la suerte no lo abandonó. Ayer debutó por el Torneo Final, y como ante All Boys en Floresta y ante el humilde Unión en el mismísimo Fortín, en el pasado Torneo, en algún tramo importante de partido, a Vélez lo pelotearon pero lo pelotearon en serio, y pudo zafar despejando tres o cuatro balones sobre la línea, más algunas que siempre se estrellan en los palos del arco que defiende, ayer volvió a pasar ante el pobre Argentinos de Gabriel Schurrer, un equipo demasiado joven y sin figuras, que también debió marcarle más de un gol, aunque el partido, como suele ocurrir, terminó siendo para Vélez porque la suerte indudablemente lo viene acompañando. Si en estos últimos años, Lanús hubiera tenido la liga de Vélez, las vitrinas de la sede atesorarían dos títulos más, nada menos, porque a fuer de ser sinceros, Vélez tiene más culo que cabeza. No empecemos con que es una gran institución y que saraza, saraza. Ya los sabemos. También lo es Lanús, con la diferencia que no ha sido particularmente afortunado en toda su vida institucional. Hay grandes victorias en el archivo de la memoria granate, pero de suerte, nunca, ninguna, jamás en la vida.

Muchos fuimos testigos de tanta desventura, de tantas derrotas duras e inmerecidas. Sabemos de grandes horas de gloria, y atesoramos en nuestro guardarropa la galera y el bastón de los Globetrotters y la finura en la construcción de Silva y Acosta, pero somos esencialmente un club barrial y proletario. Y lo seguimos siendo hoy, cuando desde hace varios años nos hemos consolidado como uno de los dos clubes más grandes  de la Argentina, tanto en lo político-institucional como en lo deportivo.  Siempre es igual. A Lanús todo le cuesta el doble.

Para dar el salto de calidad que desde hace varios años y de manera  holgada merece dar, Lanús tiene que buscar desde la primera fecha lo que se le viene negando, el título de campeón, porque mantiene la base del equipo que más cerca estuvo de arrebatarle a Vélez, el otro grande de verdad, el ejemplo a seguir, ni más ni menos que a un paso de despojarlo de su última conquista. Con arquero y defensa de memoria, con dos grandes centrales y dos laterales de salida y aporte ofensivo de los que no abundan -como prueba vemos a Campagnaro marcando punta en la Selección de Messi- Lanús tiene por delante, además de las certezas defensivas y el aporte determinante de Regueiro, interesantes desafíos y promesas por cumplir.

El Pulpito González, el Chino Romero, el Pochi Chávez e Ismael Blanco afrontarán el desafío más importante de sus carreras, el que marcará si verdaderamente pueden seguir jugando y consolidarse en este nivel en el que están. Otros, como Pizarro, Ayala y el renovado Leandro Díaz, si confirman lo que vienen insinuando, tienen condiciones objetivas como para lograr insertarse en el mercado europeo. Los demás clubes, independientemente de sus últimas campañas, organizativa y económicamente no están a la altura. River y Boca demuestran la pérdida de esplendor  en la clase de problemas que suelen padecer, lo mismo que Estudiantes, Independiente y Racing, con conducciones debilitadas y cuestionadas que no pueden tomar decisiones sin tener en cuenta la opinión mayoritaria de sus hinchas.

La opinión pública que le dicen. Seguir hablando de grandeza cuando lo  único que se esgrime es historia, tanto como soñar con epopeyas de figuras que ya no tienen la misma llama, son muestras de pequeñez intelectual, el mal incurable que los argentinos tenemos que superar si queremos descontar el terreno perdido en décadas de opresión y  terror, y que seguimos perdiendo también durante la continuidad democrática que pudimos disfrutar en los últimos treinta años.


Marcelo Calvente
@calvente